Consejos para ahorrar energía en el hogar

Aunque aún queda un poco para que llegue oficialmente el invierno, los días de frío ya están aquí y por eso nos tenemos que poner las pilas para combatir el frío desde dentro de nuestros hogares. Quizás no son tan conscientes del hecho de que en las estaciones del invierno y el verano es cuando un mayor porcentaje de la energía térmica de nuestros hogares se desperdicia.

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Este factor se traduce en un gasto económico también ya que se calcula que aproximadamente la mitad del consumo energético de los hogares en España y Europa proviene de la calefacción y de los sistemas de calentamiento del agua, por lo que la mayoría de las veces estamos pagando más de lo que deberíamos en nuestra factura energética. Por este motivo, y de cara al frío que nos tocará vivir en los próximos meses, queremos compartir con nuestros lectores y residentes de El Encinar de los Reyes estos consejos para ahorrar energía en el hogar a la vez que lo mantenemos cálido y acogedor para nosotros y nuestra familia.

Preparar un hogar para que alcance el estándar de aislamiento correcto y aclimatación puede ser en principio costoso, pero debe verse como una inversión que repercutirá positivamente a largo plazo y se verá reflejado en las facturas cada año.

Ahorrar energía en el hogar

El aislamiento térmico

El primero de los consejos para ahorrar energía en el hogar es instalar el aislamiento térmico en la envolvente de un edificio, que consiste básicamente en colocar determinados materiales a modo de recubrimiento de las paredes y muros de la casa. El aislamiento se realiza desde el interior normalmente, ya que de lo contrario habría que cambiar la fachada de la casa o edificio.

Para el aislamiento térmico se suele colocar hasta cinco o seis capas de distintos materiales en diferentes grosores pensados expresamente para evitar que el calor del verano entre en la casa o, por el contrario, mantener el calor dentro de la misma en invierno. El mejor aislamiento de todos es el que rechaza el calor a la vez que protege del frío y de la humedad, así como del ruido y de la suciedad.

Actualmente se trabaja con un Sistema para el Aislamiento Técnico desde el Exterior, también denominado SATE, que ayuda en invierno a disminuir la pérdida de calor a través de los muros de la casa mientras que en verano mantiene el frescor del aire acondicionado dentro.

Colocar el aislamiento térmico puede suponer a la larga un ahorro energético y económico inmensamente superior al que pudiéramos imaginarnos. Otras formas de proteger la casa del frío y del calor de una forma más natural es, con tiempo y dedicación, crecer una hiedra en el lateral de la casa en la que el sol incide más a menudo. Las plantas absorben el calor y reducen su entrada en el interior.

El doble acristalamiento de las ventanas

El mayor porcentaje del calor y la energía que se consume con la calefacción y que se pierde en una casa en invierno es a través de las ventanas. Es por eso que un buen aislamiento centrado en las ventanas puede llegar a reducir el gasto energético entre un 25% y un 50% al año.

La mayoría de las casas que se están construyendo hoy en día ya cuentan desde el principio con un acristalamiento adecuado para promover el uso eficiente del gasto energético. El doble acristalamiento funciona como el aislante perfecto al dejar una cámara de aire entre ambos cristales que evita la conducción del calor, tanto del interior al exterior como viceversa.

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Además, y ya puestos a decidir, lo mejor es elegir ventanas de PVC antes que las de aluminio o de madera. Este tipo de ventanas suelen incluir un puente de rotura térmico que evita la pérdida de calor gracias a los materiales aislantes que se encuentran en el interior y el exterior de la estructura de la ventana. En cuestión de aislamiento acústico, siempre es mejor el PVC o la madera, que absorben mejor los ruidos.

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Es más, de la oferta de ventanas (y puertas de exterior, normalmente para patios o jardines) que existe hoy en día, aquellas que funcionan mejor son sin duda las ventanas oscilobatientes. Estas se abren y cierran con mayor presión para sellar por completo cualquier salida o entrada de aire y además permiten una apertura en un tercer modo que sería inclinada hacia arriba, por lo que dejar pasar el aire sin necesidad de abrirlas enteras.

Sellar puertas y ventanas

Si nuestras ventanas no tienen un doble acristalamiento ni marcos con un puente de rotura término, debemos tener en cuenta, los marcos de éstas  requieren de un sellado que mantenga la temperatura del interior de la casa. Para ello, lo mejor es colocar burletes en los bordes y marcos de las puertas y ventanas. Bien pueden ser instalados por un especialista si se trata de un arreglo de mayor magnitud (llegado el momento de cambiar puertas y ventanas), o bien puedes adquirir e instalar tú mismo los burletes. También está la opción de aplica espuma adhesiva en los bordes interiores para evitar el escape de aire.

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Aprovecha las horas de sol al máximo

El siguiente de los consejos para ahorrar energía en el hogar consiste en aprovechar al máximo las horas de sol en invierno. En aquellas habitaciones en las que el sol incide directamente durante unas horas, sobre todo si es por la mañana, es conveniente dejar abiertas las persianas con las ventanas cerradas para que el sol vaya calentando el suelo y los muebles. Esas habitaciones déjalas cerradas mientras están recibiendo calor para que no se pierda. Por la noche conviene cerrar tanto persianas como estores o cortinas para que sirvan de protección contra el frío.

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No nos hemos olvidado de la ventilación de las habitaciones. Mientras que tener las ventanas cerradas es esencial para evitar perder calor o dejar entrar el frío, sí que es necesario ventilar para renovar el aire cada día. Con unos 10 o 15 minutos en cada habitación es más que suficiente para conseguir que desaparezca la sensación de aire viciado de una habitación y dejar pasar aire limpio. Después vuelve a cerrarlo todo debidamente.

La etiqueta energética del aire acondicionado y la calefacción

El siguiente de los consejos para ahorrar energía en el hogar es que, a la hora de instalar el aire acondicionado o la calefacción, debes fijarte atentamente en la etiqueta energética de tu aparato.

El pasado 26 de septiembre entró en vigor en la Unión Europea una normativa que establecía la obligación de comercializar cualquier aparato de calefacción o aire acondicionado, así como los demás electrodomésticos del hogar con una pegatina que indique el nivel de eficiencia energética del aparato, siendo A el nivel de mayor eficiencia y G el de menor. 

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La temperatura ideal del termostato

Cada grado de más o de menos en tu aparato de calefacción o aire acondicionado puede hacer variar el consumo energético mensual entre un 5% y un 7%. En invierno, aunque parezca poco, se recomienda mantener la temperatura entre los 20 y los 21 grados, normalmente un mínimo de unos 5 grados por encima de la temperatura exterior. Eso durante el día, en realidad, ya que por la noche es suficiente mantener la temperatura entre los 15 y los 17 grados.

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Cierto es que no hace el mismo frío en todos lados, pero los expertos han establecido que esa temperatura es más que suficiente para mantener caliente tu hogar en invierno. Normalmente, tendemos a actuar por impulso ante el frío subiendo los grados de la calefacción hasta los 27 en algunas ocasiones.

Esto es ciertamente innecesario, como también lo es en verano bajar la temperatura del aire acondicionado a 16 o 17 grados para combatir el frío. En los meses estivales, en contraposición, es necesario fijar la temperatura en unos 25 o 26 grados, temperatura más que suficiente para normalizar la sensación de frío/calor en una habitación.

Purga los radiadores una vez al año

Mientras que los radiadores son habituales en las casas y pisos de las zonas más frías del país, pocas son las personas que entienden el necesario proceso para cuidar y mantener el sistema de calefacción central al máximo. El último de nuestros consejos para ahorrar energía en el hogar es purgar los radiadores al menos un vez al año.

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Pero, ¿qué es exactamente purgar un radiador? Purgar un radiador es simplemente sacar el aire acumulado en sus conductos para mejorar el rendimiento del sistema de calefacción. Esto es absolutamente necesario, ya que con el paso del tiempo de un año a otro, el aire tienen a acumularse en el interior del radiador entorpeciendo el paso de aire y de combustible, lo que provoca que el aparato en sí caliente menos o no caliente de forma homogénea.Tanto antes como después de la temporada de calefacción, conviene realizar esta purga. De todas formas, puedes comprobar si necesita una purga si al tocar la parte superior del radiador lo notas más frío que el resto o si al encenderlo escuchas un ruido de burbujeo o goteo.

¿Cómo? Muy sencillo. Con ayuda de una llave adecuada debes abrir poco a poco el purgador, que es el saliente de metal que encontrarás en el lateral y dejas escapar poco a poco el aire. Suele ocurrir que gotee también agua en el proceso, por lo que debe realizarse la apertura muy lentamente y sólo un poco.

Y hasta aquí los consejos para ahorrar energía en el hogar que desde El Encinar de el Norte queremos compartir con vosotros. Si tenéis la ocasión este invierno, no dudéis en ponerlos en práctica. Cualquier inversión para hacer vuestros hogares más confortables merece la pena.

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